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sábado, 10 de abril de 2010

TE REGALO UN CUENTO




Erase una vez que se era, en un lugar cualquiera, en un tiempo indeterminado, que vivía una linda niña. Aquella doncellita se encontraba dibujando, cuando levantó la cabeza al sentir un lamento. Se levantó del asiento en el que estaba acomodada para dirigirse al origen de aquellos sollozos. Al llegar al salón a media luz, le encontró sentado. Tanto lloraba y lloraba que a sus pies había formado un pequeño charquito de salada amargura. La cría, sin mediar palabra, se acercó a la vera del afligido visitante para limpiar las lágrimas de su translúcido rostro. Él la miro desde sus oscuros ojos mientras su cristalino cuerpo comenzó a emitir un dorado fulgor. La pequeña damita no sintió ningún tipo de temor ni de miedo.

"Los fantasmas no deben dar miedo. tan solo son espíritus tristes porque se encuentran solos y perdidos". Esa fue la respuesta que había recibido siempre. Y la preciosa niña dejó las calaveras y los diablillos a medio colorear... y le dio la mano regalándole una dulce sonrisa...

Erase una vez que se era, en un lugar cualquiera, en un tiempo indeterminado, un espíritu que no volvió a sentirse solo...y esos ojos negros como la noche se llenaron de estrellas...


...FELICIDADES GITANILLA CALAVERA...

lunes, 22 de marzo de 2010

COMPAÑÍA NOCTURNA


Antiguamente se pensaba que las imágenes fotográficas atrapaban el alma. Tal vez porque se consigue atrapar el instante y queda apresado en una pequeña lámina de papel.hoy en día es algo habitual, cualquiera tiene una pequeña cámara de fotos o mismamente desde un teléfono móvil.

Siempre el hombre ha tenido el anhelo de perdurar en el tiempo. De alguna forma ha necesitado plasmar su paso por este mundo, desde monumentos colosales hasta una simple partida de nacimiento o bautismo..."En la villa de Talarrubias, a las once de la mañana del día primero de Diciembre de mil ochocientos setenta y ocho, ante D. Eugenio Zerezo Díaz...", "En cinco días del mes de abril de este año de mil setecientos sesenta y dos yo, Manuel del Corte....", "...hija de D. Jacinto Gómez Azores y de Dña. Josefa Azores Jiménez..."

Olvidarse de las raíces de uno es, tal vez, perder una fuente para la perspectiva de futuro. Me siento entre legajos, apuntes e imágenes en amplia gama de tonos sepia. Ramas que crecen y se enredan alrededor de mi puerta y de mi alma. Leo, releo y vuelvo a leer. Observo trozos de espíritus en tonos blancos, negros y grises, manoseados y desgastados. Rescatados del olvido se acercan a mi vera...en la oscuridad, como pequeñas esferas luminiscentes, como fuegos fatuos azulados que van y vienen por la habitación...sentándose brevemente a mi lado, me cuentan pequeñas historias de alegrías y tristezas, de días de paz y tiempos de guerra, de siembras, de cosechas, de pasos de estaciones y transumancias, de esfuerzos, de emigraciones. Al alba, despacio y sin rozar el suelo, de desvanecen como el vaho que se eleva hacia las nubes. En la puerta el árbol muestra los frutos de la vida y de la muerte



domingo, 28 de febrero de 2010

1, 2, 3, 4...




Despierto luchando contra la pesadilla. Cada vez es más difícil hacerlo.

1, 2, 3, 4…

Trato de controlar la respiración acelerada, de no pensar… pero dentro de mi cabeza sigo escuchando esa risa macabra burlándose de mí.

NO ESTOY LOCO. LO SE.

El sudor de mi cuerpo comienza a enfriarse. Hoy huele a putrefacción, y su viscosidad cubre casi todo mi cuerpo.

Consigo abrir los ojos. La habitación está llena de oscuridad sólo quebrada por pequeños hilos de luz que se cuelan a través de las rendijas de la persiana.
Sigo uno con la mirada perdida hasta que se refleja en un objeto, un pequeño crucifijo sobre la mesilla de noche.

1, 2, 3, 4…

Respiro profundamente.

Sé que estoy en mi dormitorio, sin embargo no recuerdo haberlo comprado. Bueno, quizás cuando esté más calmado lo recuerde.

La risa se escucha cada vez más lejana. Si no fuera por ella el edificio se encontraría en un absoluto silencio.

Comienzo a temblar, trato de buscar la colcha a los pies de la cama, pero al moverme un dolor punzante recorre todo mi cuerpo como si estuviera cubierto de heridas.

1, 2, 3, 4…

Sigo respirando.

Al final consigo atrapar un pedazo de la tela entre mis dedos doloridos, y haciendo un esfuerzo consigo cubrirme.

Pasan algunos minutos, y el frío es cada vez más intenso.

Entonces pienso que lo mejor sería darme una ducha para entrar en calor y desprenderme de este repugnante olor.

Tras unos angustiosos intentos me pongo en pie. Mis piernas apenas me sujetan, parece que hubiera estado días sin andar. Me tambaleo, golpeándome contra la pared una y otra vez hasta que llego al cuarto de baño.

Enciendo la luz y trato de apoyarme en el lavabo.De repente un grito desgarrador se escapa de mi garganta al contemplar mi imagen en el espejo.

Pánico.

1, 2, 3, 4…

Respira.

Estoy cubierto de sangre. Han arrancado casi toda mi piel.

Cierro los ojos, pienso que aún no me he despertado, que todo lo que me está sucediendo forma parte de la misma pesadilla. Pero al abrirlos mi imagen permanece igual que un segundo antes.

Contemplo mis manos y me horrorizo al descubrir entre mis uñas ensangrentadas restos de mi propia piel.

Grito aún con más fuerza y en el espejo aparece otra imagen, un espectro que comienza a reir mientras araña mi carne y se esconde entre mis entrañas.

Tengo que sacarlo de ahí.

1, 2, 3, 4…

NO ESTOY LOCO. LO SÉ.



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viernes, 19 de febrero de 2010

HACE TIEMPO

-Hace tiempo que nuestra relación no es la misma...Si, quizás sean imaginaciones mías, pero no te siento como antes. Nunca salimos con amigos...¡Claro!!!...¡Tu échame a mi la culpa!!!...Ya casi no hablamos y los besos no saben igual. En el sexo...Bueno, en el sexo te has vuelto fría, ¡ siempre tengo que ser yo el que tome la iniciativa!!!... Cariño, ¡ te estas dejando!... Mira...

En ese momento suena el timbre de la puerta.

-Voy a abrir...

José observa por la mirilla y ve a dos hombres en el descansillo. Entreabre la puerta.

-Hola, buenos días. ¿Qué desean?

-Buenos días. Mire, hemos recibido una llamada de un vecino quejándose del mal olor que sale de su vivienda desde hace unos días. Los agentes enseñan sus identificaciones mientras explican a José el motivo de su visita.

-Pues mire, ¡yo no he notado nada!

Los agentes se miran extrañados al percibir ellos mismos ese olor. Por el pequeño hueco dejado por la puerta apreciaban un suelo lleno de bolsas y basura por el suelo...

-Ya...¿Nos permitiría pasar?

-¡Ya les digo que es absurdo!... Oigan, yo no molesto a nadie, así que qué me dejen en paz...

-Comprenda que nosotros tenemos la obligación de atender las llamadas que recibimos, así que si hace el favor...

-¡Es que no lo entiendo!!!... Miren, yo no me meto en la vida de nadie...

-Si, si nosotros le entendemos...pero haga el favor...

A regañadientes les abre la puerta y le dejan pasar. Los policías se cercioran de que lo que se intuía vagamente es cierto. El recibidor esta lleno de bolsas amontonadas con todo tipo de cosas y el suelo está mugriento y salpicado de desperdicios....Los agentes tienen que taparse la nariz porque el hedor es soportable a duras penas. El pasillo está en las mismas condiciones que la entrada y, al pasar por delante de la cocina, casi no se puede ver la encimera por la grasa, paquetes vacíos y cazuelas resecas. El saloncito, la habitación pequeña, el baño... Llegan ha otra salita con la puerta entornada...

-Aquí se encuentra mi mujer. Está un poco indispuesta...por eso tal vez encuentren la casa un poco desordenada...

-¿Un poco desordenada?...

Uno de los uniformados termina de abrir la puerta de la habitación...

-¡Atención centralita!!!...
......................................


"...Una vez llegados a la habitación alta encontramos el cadáver de un adulto de sexo femenino, de raza blanca, en decúbito dorsal (...) El cuerpo se encontraba en la cama, a su izquierda se ubica una mesita de noche, a sus pies una pared con un espejo, y a su derecha la entrada a un baño (...) El cadáver se hallaba desnudo (...) Al examinarlo constatamos, cuerpo frío y flácido (...). El avanzado estado de descomposición denota que llevaba varias semanas muerta (...)Se procede a recoger alguna muestra de larvas y adultos de Coleoptera..."



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miércoles, 10 de febrero de 2010

EL DECIMOQUINTO CUENTO DEL DIABLO Y LA LUNA OSCURA: LA OFICINA

CUENTO ESCRITO POR DIABLO Y LUNA OSCURA



No sé en qué momento empecé a planearlo, pero si de algo estoy seguro es que ya no podía soportarle más.

Era un hijo de puta. De verdad que lo era. Cada día que llegaba disfrutaba riéndose de nosotros. Y su manera de dar ordenes no era otra si no la de un hijo de puta.

Recuerdo el día que mando a María hacer un informe de ventas porque tenía una reunión urgente. La pobre María, qué nerviosa se ponía cada vez que le hablaba, y él lo sabía. Cuando por fin lo acabó y se lo presentó, la avergonzó delante de todos nosotros preguntándola si ese era el trabajo de una licenciada en empresariales. La obligo a rehacerlo una y otra vez y cada vez le sacaba algún defecto.

Pero, qué sabía él realmente de informes de ventas, si nunca había estudiado, y eramos nosotros los que en las reuniones
dábamos la cara. El sólo era la imagen, la firma, y un hijo de puta que disfrutaba sabiendo que tenía poder sobre las personas.

Está bien, intentaré no volver a decir que era un hijo de puta. Pero, que conste que lo era.

Pobre María, como se fue aquel día a su casa sintiéndose derrotada, humillada... Entonces me odié a mi mismo por no decirla que no iba a haber reunión y que él sólo
pretendía atormentarla. Al día siguiente ya no volvió a trabajar, y me odie aún más. Pero yo no tenía la culpa. Realmente no la tenía.

Los días se pasaban viendo a este odioso personaje. Un tipo que en su día fue "compañero" y que ya por aquel entonces apuntaba maneras aunque intentara comportarse como uno más. Sibilino y de mirada poco fiable, destacaba por un
increíble complejo de inferioridad que le impulsaba a apuñalarte por la espalda a la mínima oportunidad que tenía. Así que cuando le ofrecieron un puesto conseguido a base de pisar cuellos de otros, se creyó el rey del mambo.

¿Y que os podría contar de sus dos
amiguitas?. Se suele decir "dime con quién andas y te diré quién eres", y estas personajillas eran lo que se suele denominar comúnmente como unas "trepas". Paloma y Lourdes encizañaban a este perro de presa, mordedor por su estatus, contra cualquiera que no hiciera las cosas como ellas querían. Y es que es lo que tiene el entrar a una empresa como "estrellas" cuando sus puestos los habían conseguido a base de...bueno, mejor me lo callo. Pese a su mayúscula incompetencia, se paseaban por la oficina como amas y señoras del lugar que, con los cambios que habían acontecido, era lo más parecido a una casa de putas.

Por las mañanas, al levantarme, iba a ponerme el café del desayuno y el solo hecho de pensar en salir en pocos minutos hacía esa jaula me ponía realmente enfermo. En ese momento empecé a barajar aquella idea, y hacerlo fue lo mejor que me pudo haber pasado. ¿Estaba
volviéndome realmente loco la situación que estábamos viviendo yo y mis compañeros de toda la vida?. Sí, empecé a planear sus muertes.

Pero no podía
decírselo a nadie...

Se podría pensar que hasta cierto punto es fácil diseñar el asesinato perfecto. Pero la verdad es que no lo fue; elegir el lugar, el momento, y sobre todo el arma a emplear, y lo más complicado, hacer que todo encaje en esa perfección fría y salir impune, aunque el orgullo quede oculto sólo para el artista. Pero bueno, siempre fui humilde y la fama... la fama no estaba hecha para mi.

La verdad es que me llevo mucho tiempo y, a veces, hasta me desanimé, pero luego volvía a ser testigo de su odiosa crueldad que se revolvía en mis entrañas y de esa nausea que me producían volvía a sacar fuerzas para continuar.

No dejaba de observarles, a pesar de mi repulsión hacia ellos, aprendiendo a andar en sus propias sombras para no perderme ningún instante de sus vidas.

En mi mente les regalé la muerte de múltiples
formas hasta que por fin vi claramente cómo lo haría y no sería directamente con mis manos.

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Un correo electrónico:


From: palomagomez@hotmail.com
To: jrtenorio@gmail.com
Subject: Hola cariño...
Date:
Sat, 7 Ene 2009 02:06:49

No puedo dormir pensando en ti. He encontrado en el trabajo un lugar que no conoce nadie. Podríamos vernos allí a la hora de la comida. En los bajos del edificio hay un sótano con una puerta cerrada con llave. No te preocupes, me he hecho con una y estará abierta. Te esperaré ansiosa. Espero verte...Besos como y donde tu quieras...;)
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Al día siguiente Juan tenía una sonrisa un tanto especial. Incluso se podría decir que se dedicó un poco menos a "pisotear" al resto de sus subordinados. De vez en cuando se le escapaba una mirada cómplice hacia Paloma que era correspondida como era habitual en una "calienta-trepadora" como ella. Después reía y cuchicheaba con la otra arpía sobre lo especialmente simpático que estaba su jefe con ella ese día. A la hora de la comida, en lugar de dirigirse al comedor como de costumbre, siguió las instrucciones recibidas por
mail. Bajó tres plantas de escaleras, encontrándose con un estrecho pasillo, tenuemente iluminado, que desembocaba en una puerta de metal. Lo atravesó y agarró el picaporte con sus manos sudorosas. Efectivamente la puerta estaba abierta.


Antes de entrar, tanteó la pared de la oscura pieza buscando un interruptor. "click". Una superficie que en su momento había servido de archivo y que, ahora mismo, ya no servía para absolutamente nada. No había ninguna ventana, tan solo una pequeña rejilla de ventilación por donde se renovaba el aire y que no podía librar a la estancia de una cierta humedad y olor a cerrado. De vez en cuando el sonido de tuberías, alcantarillado y el agua corriendo por ellas.


Mientras observaba se apagaron todas las luces. "¿Paloma?.....Paloma, ¿Estás ahí?". Y mientras decía esto apareció al fondo del pasaje un punto de luz que le apunto a los ojos. "Paloma, ¿Eres tu?...¡JODER QUE SUSTO ME HAS DADO!!!!". El fulgor de la linterna parecía que se iba acercando a saltitos..."¡COÑO PALOMA!!!!, ¡Deja ya de apuntarme con la lucecita a los ojos!!!!".


Se protegía la mirada mientras se le escapaba una risilla nerviosa. Cuando llegó a su lado sintió como le palpaba suavemente la entrepierna... "JAJAJAJAJAJAJAJA... Palomaaaa, ¿Has venido juguetona???...Te voy a dar yo juego..."...Y en ese mismo instante la risa se convirtió en alarido cuando sintió esa misma mano agarrarle con fuerza. No pudo evitar que el cuerpo se le encogiera y se le saltaran las lágrimas por el dolor. Un fuerte empujón hizo que cayera en el interior del antiguo almacén donde se quedó en posición fetal protegiéndose con las manos la zona dolorida.


Un portazo y unas vueltas de llave. "¡SOCORROOOOOOOOOOOOO!!!!! ¡SACAMÉ DE AQUÍ HIJO DE PUTAAAAA!!!". Pero los gritos eran en vano, lo único que hicieron fue amortiguar los pasos que se alejaban de aquella puerta y el que no percibiera como la rejilla de ventilación caía al suelo abriendo paso a una multitud de pequeñas patitas. Para cuando esos pequeños chillidos de colas como látigos llegaron a sus oidos ya era demasiado tarde. Treparon por su cuerpo y clavaron sus pequeñas cuchillas dentales por cualquier sitio que alcanzaban...Y si Juan conseguía desprenderse de una, tres ocupaban el lugar de esta...Hasta que llegó un momento en el que le fue imposible desprenderse de las agudas punzadas...
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Hoy es un día como otro cualquiera y al llegar al trabajo la verdad es que no me apetecía nada encontrarme con el "
personaje" de todos los días. Pero la verdad es que todos nos hemos extrañado mucho cuando no le hemos visto aparecer por ningún sitio. Borja ha preguntado por él y ha dicho a María que en cuanto le viese le mandara para su despacho para tratar unos temas del proyecto nuevo....Al final ha tenido que llamar a su casa porque no aparece por la oficina. La mujer ha contestado llorando, esta preocupada porque ayer no llegó a casa a la hora habitual y no sabe nada de él desde que salió de casa a la mañana...



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martes, 19 de enero de 2010

EL ARENAL



Transcurría el año 1526 de nuestro señor. Hacía ya algunos días que habíamos partido del puerto de La Habana cuando, una noche ,la mar se hizo brava como nunca antes la había visto en ninguno de mis ya numerosos viajes, zarandeando nuestra nave como si fuera un cascarón de nuez. Era prácticamente imposible mantenerse en cubierta sin estar amarrado. Aún así alguno de los marineros cayó por la borda , incluso la tormenta y el fuerte viento acabaron por arrancar los dos mástiles de la embarcación con sus zarpazos pese a haber recogido las velas. El resultado fue, sin haber cejado ni un instante de invocar la misericordia divina por nuestras vidas, que el patache sucumbió ante la rabia de la desatada naturaleza, siendo la tripulación arrojada al mismísimo centro de la nada...

No se como. A la mañana siguiente me desperté varado en una playa con mi cuerpo enredado en una soga que me unía a un trozo de bauprés y cubierto de arena y algas. Magullado y con todos los huesos de mi cuerpo machados y doloridos me incorporé. Echando una ojeada a mi rededor aprecié que llamar "isla" al lugar en el que me encontraba sin duda era un alago. No se podía calificar ni tan siquiera de "islote". Había ido a parar a un banco de arena donde la vegetación era escasa, casi nula. estando analizando el entorno aprecié como a lo lejos se acercaban dos personas a los que reconocí, tras colocar mis manos en la frente cubriendome del cegador sol, como compañeros de viaje y naufragio. Fue grande mi dicha mas, al llegar al encuentro, aprecié que uno de ellos estaba bastante mal herido...no duró muchos días. A la tercera jornada tuvimos que darle sepultura de la manera más cristiana posible en aquel lugar olvidado de la mano del todopoderoso.

Pájaros, peces, cangrejos, moluscos y alguna que otra tortuga fueron nuestro alimento en los meses posteriores y todo en muy pobre cantidad. La sangre de esas tortugas y el agua de lluvia recogida en sus caparazones conseguían que no nos deshidratásemos. Construimos con rocas y restos de coral un refugio que servía a su vez como pequeña torre de vigilancia y emisora de señales de humo a la espera de la llegada de ayuda. De esta manera transcurría jornada tras jornada, desde que el sol aparecía por el horizonte hasta que volvía a esconderse para resurgir de nuevo, entre búsqueda de alimentos, restos de naufragios, mantenimiento del fuego, reconstrucción del habitáculo y vigilancia del horizonte.

Después de unos meses, no sabría decir con certeza cuantos exactamente, nuestros ropajes habían sido ya consumidos por el uso, el calor y la humedad, e incluso hicieron las veces de yesca para encender y mantener el fuego. La piel de nuestros cuerpos se hallaba ya curtida por el efecto del sol, sumado al salitre acumulado en los poros.

En raras ocasiones conseguimos divisar a lo lejos algún bergantín, urca o galeón, pero por más que nos desgañitábamos, saltábamos e intentábamos llamar la atención de los marineros que en ellos navegaban, ni apreciaban el humo de la hoguera ni mucho menos a nosotros, lo cual resultaba harto frustrante. Una de esas oportunidades, encontrábase mi compañero de desgracia encaramado en lo alto de la construida atalaya cuando, tras uno de los saltos la piedra en la que apoyó sus pies se tambaleó perdiendo el equilibrio y cayendo con tan mala suerte que se rompió la crisma....y entonces quedé completamente solo.

Sin embargo, pese a no volverle a tener como amparo, gran parte de la posibilidad de supervivencia se la debo a él. ¡Qué Dios me perdone!, pero la necesidad era acuciante. Cogí el cuerpo de Joseph, lo limpié y lo troceé de la manera que mejor lo pudiera conservar. Parte de su carne la corté en tiras, las ensarté en palos y las acerqué al fuego para ahumarla. Otras partes simplemente las sequé al sol y para otras recolecté sal enterrándolas en ella dentro de la torreta para su curado...

Alrededor de diez días después avisté una embarcación que por la cercanía a la que pasó fue capaz de ver la fina columna de humo que ascendía desde el albergue rocoso. En breve se aproximó uno de los botes con el capitán, un par de almirantes y algunos marineros. Llorando por todos los sentimientos que me afloraban pregunté, a duras penas, en que año estábamos..."En 1534 señor" me contestaron... Paradojas de la vida...Ocho años habían transcurrido y Joseph se quedó tan solo a diez días de vencer en esta lucha por la supervivencia...aunque le llevaré siempre conmigo...



Basado en el naufragio de Pedro Serrano

miércoles, 6 de enero de 2010

UN RINCON AL FONDO

El apartamento es pequeño, apenas 40 m2 de superficie casi perfectamente cuadrangular. Según se entra, a la derecha una pequeña cocina y de frente un minúsculo pasillo que, tras recorrer sus dos metros, da al saloncito. Tiene el aspecto de haber estado ocupado hasta hace apenas un rato pero la sensación que recorre la espina dorsal es de estar completamente desangelado. Desde la entrada destacaba el perfil de un sofá de tres plazas con un tono burdeos y, a su lado una pequeña mesita donde luce un recipiente, parecido a una bandejita, lleno de rosas muertas. En la esquina de la misma mesa dos pequeños portaretratos sin ninguna foto dándole funcionalidad. La ventana cubierta por un fino estore rojo medio subido, inundaba todo de una clara penumbra.

En el oído repiquetea un goteo.... plin... plin... plin... plin... plin... plin... plin... plin...plin. Cuando llevas unos minutos escuchándolo resulta verdaderamente exasperante. En el cuarto de baño no hay ni descuido ni avería que pueda producirlo. Si se para uno a intentar localizar su procedencia, más parece que el sonido esta dentro de la misma cabeza. Tanto llega a obsesionar, que llega un momento en el que se percibe como los ecos lejanos que se trasladan bajo el agua... PLOOooonnnnnn ................................ PLOOooonnnnnn ................................ PLOOooonnnnnn.

Abriendo unas puertas corredizas se accede a la habitación...y ahí está, en una esquina del techo, como una gota de tinta negra caída sobre una seda...intentando extenderse y conquistar la superficie en la que se encuentra. Extendiéndose como la brea en densos y viscosos hilos que se dejan arrastrar por la fuerza de la gravedad. De la misma manera que se desparrama esa especie de fluido, lo hace el hedor, apoderándose de la atmósfera cargada y casi asfixiante. Un ambiente húmedo, cerrado, sofocante...claustrofóbico. La mancha avanza en ramificaciones, confluyen, divergen, se entrelazan y separan, como raíces buscando la oscuridad, estrangulando la luz, intentado abarcarlo todo, como tentáculos forzándose para llegar a la entrada... Pútrida, nauseabunda, hedionda, mugrienta e inmunda. Avanzaba reptando intentando rebasar el umbral entre babosos chasquidos...



Cuando alguien muere preso de una profunda ira y tristeza, el rencor que en él anida se concentra en los lugares que frecuentaba estando vivo y obra su maleficio en aquellos que los visitan, renovándose de este modo....

Ju-on (La maldición)


lunes, 14 de diciembre de 2009

LAS FLORES

Ilustración: Diablo

Y cuando ando por el bosque me rodean salivantes carnívoras flores. Surgen de retorcidos troncos en el rededor, esperando que tropiece y caiga. Pero hay una cajita de música que emite bellas nanas perdidas, como yo...y con la brisa viene entre suspiros y risas.

Las plantas alargan sus trepadores leños entre corrompidas hojas, olfateándome en este espeso boscaje. Pero abro la caja y surges... secando y resquebrajando lazados tallos que se retuercen como serpientes. Hay un hilo de plata que me une a ti.

Y de la caja fluye una luz que inunda las sombras de la espesura, como un rayo que se yergue hasta el infinito del atezado firmamento . En ella se bañan y jugetean miles de diminutas candelillas.
Fijan su miradas desafiantes en los voraces pistilos. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombras y muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Lo dijo el poeta "
He alcanzado el otoño total del pensamiento,/y es necesario ahora usar pala y rastrillo./Para poner a flote las anegadas tierras/donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas./¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,/hallarán en mi suelo, yermo como una playa,/El místico alimento que les daría vigor"

martes, 8 de diciembre de 2009

ApoCaLIPsiS VI

Ilustración: Diablo
EL INICIO DE LA ESTIRPE

Araziel y Lauviah convivieron entre toda la suerte de criaturas que surgieron por la gracia de los hacedores. Con el tiempo su convivencia y amor llegó a dar frutos. De su unión nacieron los gemelos a los que dieron por nombre Femeile y Omul.

Viata y Pasiune quedaron fascinados ante la perfección de los dos pequeños surgidos de la unión de ambos alados. Fue entonces cuando los primigenios decidieron otorgar un regalo más a los habitantes de esta tierra y, tomando como base la experiencia de la gran cantidad de seres que habían creado, decidieron hacer su obra más delicada. Nuevamente volvieron a desprender un pedazo de sus carnes que amasaron con la sangre que brotó de sus heridas. Mientras aglutinaban la mezcla sus mutilaciones fueron cerrándose inmediatamente hasta que no quedó ni rastro de ellas. La masa resultante fue dividida en dos para que ella moldease una a su imagen y él la otra. Cuando ambos terminaron sus figuras soplaron sobre ellas y con su hálito comenzaron a crecerles a ambas unas fuertes alas aunque de aspecto delicado y exquisito. Al igual que hicieran cuando crearon el huevo de Dragoste, cogieron un pellizco de sus corazones que volvieron a unir, amasar y fraccionar una vez combinada para introducir cada una de las partes en el interior de los pechos de sus figuras. En ese instante y como una convulsión abrieron los ojos de par en par tomando el primer aliento de vida.

Con los pequeños seres en sus manos se dirigieron a Piept. Allí, con sumo cuidado, sumergieron los pequeños cuerpos en el curso de Sange y el gran dragón les dio la bendición con una sonrisa, designándolos como El y Ea.

Contentos con su creación Viata y Pasiune se dirigieron hacia donde moraban Araziel y Lauviah y, con gran respeto, colocaron a los dos pequeños a la vera de Femile y Omul. Los unos con los cabellos negros como la noche, los otros rojos como el fuego.


lunes, 30 de noviembre de 2009

OPUS MAGNA


No conservo obras mías debido a que, por lo general, trabajo por encargo. Son poquísimos los trabajos propios que tengo en mi poder. La gente llega y me dice "quiero esto" y ahí queda poco lugar a la iniciativa propia, aunque por supuesto se puede decir que todos llevan mi "sello" y toque personal. Son trabajos que aunque a primera vista parezcan sencillos resultan laboriosos y complicados, hay que armarse de paciencia y, desde luego, te tiene que gustar hacerlo. Por lo general estoy concienciado y me hago a la idea de que, una vez finalizado, serán escasísimas por no decir ninguna las ocasiones en que pueda volver a disfrutar de sus visionados.

Sin embargo hubo una especial. Una mañana, recién abierto mi local de trabajo, entró una hermosa dama. Me explicó que llevaba tiempo con ganas de tener una de mis obras e indicándome
unas directrices generales de lo que quería, me dio carta blanca para su realización. Era algo grande, minucioso...un trabajo que me entusiasmó desde ese mismo instante y consideré que pudiera ser mi "opus magna".

Me embebí en el proyecto realizando multitud de bocetos con la idea base. Día y noche, en el momento que mis otros pequeños trabajos me dejaban un minuto de libertad creativa cogía los lápices y las acuarelas y me dedicaba a emborronar hojas y hojas hasta que di con la idea que me llenó por completo. Entonces y solo entonces me decidí a mostrárselo a mi cliente.
Al enseñárselo me sentía como un colegial el día de examen y los nervios por ver su reacción me reconcomían. Pero un alivio llenó mi espíritu al contemplar la sonrisa y el brilló en los ojos que surgieron en el rostro de ella. Parecía tan entusiasmada como yo. No dudó ni un momento y aprobó mi creación, así que tan solo quedaba ponerse manos a la obra cuanto antes.

A medida que iba ejecutando mi creación, lejos de sentirme más relajado, mi ansia se acrecentaba. Se apoderó de mi un afán de perfeccionismo y lo realicé con gran mimo. Así fueron pasando unas jornadas de trabajo intenso aunque mi cuerpo no era consciente del cansancio debido a lo extasiado que me encontraba en la labor... pero llegó el día en el que lo di por finalizado. Se fue... y con su ida llegó mi desasosiego.

Comencé a sentir que me faltaba algo, que toda la pasión que había volcado realizando mi trabajo se había ido con él. Me encontraba incompleto. De tal modo me sentía que cuando volvió a aparecer por mi estudio a los quince días le planteé la posibilidad de recuperar ese fruto de mis manos y mi alma que ahora se encontraba en su poder. ¡Ella se negó en rotundo!... y yo le suplicaba casi entre lágrimas, pero cuanto más insistía yo, más me trataba ella de loco. Al final... bueno,jajajajajjajajajajaja, digamos que logré "convencerla"...

Tuve que tratar convenientemente el "lienzo", ya que lo trasladé de su soporte original a un bastidor. En cierto modo volví a recordar tiempos en los que me encontraba en prácticas, ya que desde entonces no había vuelto a hacer algo parecido. Lo tensé con sumo cuidado sobre el armazón para que no se deformara lo más mínimo y di los productos oportunos para asegurar su permanencia y protección. Lo colgué en mi cuarto... un lugar en el que pudiera disfrutar de su continua observación. Por las noches me duermo hipnotizado por su visión cuando mis párpados no pueden más y se cierran a plomo....




jueves, 26 de noviembre de 2009

EMPAREDADA


Observaba como alineaban piedra tras piedra para cubrir lo que, hasta el momento, había sido la entrada a su aposento. Instantes antes ya se habían ocupado de ocultar los ya escasos rayos de sol que entraban en ese atardecer por el balcón de la estancia. Colocaron la argamasa que fijaría la última roca ante su hierática mirada. No se había arrepentido ni se arrepentiría jamás pese a que su agonía sería mucho más larga que la de sus cómplices que expiaron sus pecados con las purificadoras llamas de una hoguera la noche anterior. De esta manera se quedó sumida en la más absoluta oscuridad.
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Escuchó un sonido. Algo metálico era levemente arrastrado por el suelo. Fue entonces cuando se percató de que debía haber comenzado un nuevo día. Al girarse vio como introducían un plato con algo de comida y agua por un pequeño hueco que había a ras de suelo, en la empedrada puerta. Sí, debía ser un nuevo día porque por el mismo agujero que los alimentos, entraba un furtivo y mínimo haz luminoso.
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¿Cuánto tiempo había pasado?. Ya no podía calcular los intervalos transcurridos por la llegada de la comida diaria. Llegó un momento en el que el tránsito de escuálidas escudillas se había vuelto anárquico. De vez en cuando entraba alguno, pero incluso eso dejó ya de ocurrir. En un rincón se amontonaban cuencos resecos con migajas enmohecidas que aprovechaban las larvas, esas mismas larvas que una vez mutaban a su estadio adulto invadían la sala rompiendo el silencio con su zumbido. Tal era su hambre que, en alguna ocasión, alguna rata despistada había ido a dar con sus patas en aquella estanca antecámara y ella, con la sombra que habían percibido sus dolorosamente dilatadas pupilas, consiguió dar caza y muerte tras la primera dentellada...
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Frío y humedad. Lo que antes habían sido ricos ropajes, ahora se habían convertido en exiguos trapos que apenas cubrían su famélico cuerpo. Echaba de menos el calor del fuego que antaño brillaba en el hogar de esa alcoba. Atrapó uno de los muchos piojos que recorrían su largo y enmarañado cabello y rápidamente lo introdujo en su pútrida boca. Rascó su llagada piel mientras escuchaba atentamente intentando averiguar el origen exacto de un ligero ruido que vino desde su derecha. Al oírlo más cerca, salto en la dirección de donde venía...pero a destiempo. El roedor en esta ocasión se le escurrió de entre las manos no sin antes morderle la mano. Lanzó un alarido y chupó la herida para no perder ni una gota de la sangre que brotaba entre su dedo índice y pulgar. Por un momento recordó aquellas otras gotas de su doncella. Aquellas gotas que salpicaron en ese mismo lugar con las que se podría decir comenzó todo. Cerrando los ojos las paladeo como lo hiciera en esa ocasión...
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Plic...plic...plic...El soniquete hizo que despertara de su letargo. Se arrastró hasta donde entendía que procedía y comenzó a tentar suelo y muro. Por lo que su memoria llegaba a recordar, esa parte era antes la balconada y, sin ninguna duda, debió quedar alguna grieta al taparla. La fisura permitió el paso de unas gotas de la torrencial tormenta que debía estar descargando fuera. Debía de ser fuerte y persistente el aguacero ya que, aunque no se había percatado hasta ese momento que comenzó a gotear, la pared estaba húmeda, resbaladiza y babosa al tacto por lo que parecía ser musgo. Acercó la cara a la piedra y comenzó a lamerla con ansia para mitigar mínimamente su sed. ¡Al fin un poco de agua!... Nada le importó el sabor que pudiera tener después de haber estado sobreviviendo con la sangre de los animales que caían en sus garras...e incluso con sus propios fluidos...
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Ya no sentía apenas el gélido suelo, alfombrado de excrementos, sobre el que se encontraba echada. En parte también se debía a que su piel había perdido sensibilidad por la infección de las numerosas pústulas. Los pies habían servido de improvisado ponedero para algunas de las moscas que habitaban a su alrededor y los huevos ya habían eclosionado. Se levantó y caminó un poco guiándose con las manos y tomando como referencia las paredes. Mientras algunos gusanos caían al suelo convulsionando cual animadas miguitas dejadas en un camino. la fiebre y el delirio se apoderaban de su cuerpo y mente.
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Se quedo sentada en una de las esquinas, acurrucada con la espalda apoyada en las convergentes paredes. La mirada perdida en oscuras hendiduras asomaba a duras penas entre los desgreñados pelos. Sus largas uñas astilladas se apoyaban en la comisura de los agrietados y resecos labios....

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21 de agosto de 1614: La Condesa Erzsébet Báthory estaba muerta después de haber pasado cuatro largos años emparedada. Al tirar el empedrado encontraron una atmósfera cargada y nauseabunda. En la oscuridad se apreciaba un bulto inmóvil apoyado en la pared. El pellejo se había acartonado recubriendo los huesos, tomando el aspecto de cuero salvo en las partes que habían permanecido en contacto con la pared y el suelo que tenían una apariencia acerada. La cuencas de los ojos estaban vacías y en su vientre se apreciaba un hueco abierto por los animales que la habían aviscerado, esos mismos seres vivos que la habían permitido ir sobreviviendo acabaron por devorarla como si de una venganza se tratara.

Pretendieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los habitantes locales decidieron que era una aberración que la "Señora Infame" fuera enterrada en el pueblo, y además en tierra sagrada. Finalmente, y como era "uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Báthory, la llevaron a enterrar al pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país...




jueves, 12 de noviembre de 2009

EL DÉCIMOTERCER CUENTO DEL DIABLO Y LA LUNA OSCURA: UNA CITA INESPERADA

CUENTO ESCRITO POR DIABLO Y LUNA OSCURA




Estaba apurando el último cigarrillo que le quedaba mientras lo acompañaba con un café con una gota de leche, lo justo para clarear un poco la oscura infusión, y una también mínima dosis de azúcar. Comenzaba a despuntar el día aunque el sol no aparecía por ningún lado. Unas nubes espesas y cargadas se habían hecho fuertes en el cielo liberando tanta agua que pareciera un nuevo castigo divino. Mirando por la ventana prácticamente lo único que se apreciaba era una líquida cortina renovada constantemente por lo que estaba cayendo. Era una lluvia triste, gris, desapacible... de esas que no solo mojan el paisaje si no también las almas. Última calada, casi fumándose un filtro sostenido entre sus dedos amarillentos por la nicotina.

Debía comenzar la jornada pese a haber pasado otra noche en vela. Sí, otra, la verdad es que Hacía mucho tiempo que había renunciado al sueño que regalaba la noche, y en su lugar trataba de encontrar respuestas en ese desvelo tan frío como esa lluvia sin amanecer.

Realmente sentía como si el sillón se hubiera fusionado con su cuerpo impidiéndole incorporarse. Un esfuerzo más, mientras emitía un gruñido que salía de sus entrañas, y vuelta a la monotonía de un día más.

Mientras cerraba la puerta y el agua comenzaba a mojarle deseo no volver a abrirla.

En la calle, la gente, entre paraguas oscuros, caminaba apresuradamente buscando huecos para evitar un contacto que detuviera su marcha. Pero él caminaba al mismo paso de siempre, sintiéndose invisible entre las personas, como cada día, y compadeciéndose de su simplicidad porque él sabía que el tren llegaría a la misma hora.

Cuando subió al vagón sintió ese calor húmedo casi nauseabundo, y las miradas furtivas de sus acompañantes viciando aún más el aire. Y uno a uno los examinó mientras ellos se escondían tratando de fijar la atención en algo que evitara comprometerles. Tan sólo una anciana le miró a los ojos. Hacía tiempo que nadie lo hacía. Pobre anciana, quizás sabía que la muerte estaba cerca.

Una voz enlatada anunció la llegada a la estación en la que se bajaba y no sin dificultad se acercó hacia las puertas. Las abrió de manera mecánica, como todos los días , y se encaminó hacia las escaleras que le llevaban a la gris calle rodeado de otro montón de personas que andaban y se movían con el mismo automatismo que él. Y en el trabajo más de lo mismo. El regreso a su casa fue como una imagen especular de la ida al trabajo...lineal, un calco al viaje matinal si no fuera por la más pronunciada ausencia de luz.

Subió las escaleras arrastrando los pies con la mirada fija en huellas y contrahuellas. Al abrir la puerta acercó la mano hacia la pared de su derecha para dar al interruptor que encendía una bombilla de resplandor tenue y mortecino. Al dirigirse a la habitación para cambiarse de ropa pasó por delante de la pequeña salita de estar y, sin darse cuenta en un primer momento, paró en seco volviendo un par de pasos de los dados.No la esperaba. La vio sentada en un viejo sillón de roja tela desgastada esperando paciente. El tapizado del asiento contrastaba con la negra vestimenta y la palidez de la piel de la hermosísima dama de cabellos negros y ojos profundos.

Tanto la había esperado que ahora, al tenerla frente a él, sintió. Hacía mucho tiempo que no lo hacía, pero ni en la mejor de sus fantasías había podido imaginarse que le resultara tan bella. Era inevitable no sentir.

No quiso parecer débil, pero fuera de la angustia que respiraba en su vida ya casi había olvidado esa sensación de emocionarse. No, no era miedo, era casi felicidad.

Un segundo más en silencio. Ella no tenía prisa y podía esperarle pacientemente pues cada noche había oído como la llamaba. Y ya no cabía el arrepentimiento porque él la miraba fijamente a su rostro.

Nunca se cuestionaba esas últimas miradas, simplemente cumplía su misión como cada día, como cada hora, minuto, segundo. Pero se fijo en sus ojos y en ellos se vio así misma, hastiada de la muerte.

No quiso parecer débil, no quiso sentir, no quiso emocionarse.

Rebelándose contra esa sensación se levantó y se dirigió hacia él para darle su beso y poner fin a ese momento que duraba ya mucho.

Al posar sus labios sobre los de él sintió su paz. Todo había terminado.

Estaba apurando el último cigarrillo que le quedaba mientras lo acompañaba con un café con una gota de leche, lo justo para clarear un poco la oscura infusión, y una también mínima dosis de azúcar. Comenzaba a despuntar el día aunque el sol no aparecía por ningún lado. Unas nubes espesas y cargadas se habían hecho fuertes en el cielo liberando tanta agua que pareciera un nuevo castigo divino. Mirando por la ventana prácticamente lo único que se apreciaba era una líquida cortina renovada constantemente por lo que estaba cayendo. Era una lluvia triste, gris, desapacible... de esas que no solo mojan el paisaje si no también las almas. Última calada, casi fumándose un filtro sostenido entre sus dedos amarillentos por la nicotina.

Otra vez había soñado despierto con ella y de nuevo le había abandonado en la vida.

domingo, 8 de noviembre de 2009

BLUE MOON


Una tenue luz entraba por la ventana cuando se incorporó, sentándose sobre la cama, como un resorte. Se encontraba empapado en su propio sudor. Un ardor por todo su cuerpo pareciera generarse en lo más profundo de sus entrañas. Tan grande era ese calor y malestar que comenzó a arrancarse el pijama que le cubría. Ante la quemazón y sudoración excesiva se echó mano al rostro, percatándose de que el líquido que transpiraba su piel era cada vez más espeso, como una gelatina o tal vez una especie de baba. Poco a poco este fue solidificándose al contacto con el aire hasta llegar a convertirse en una membrana que envolvió todo su cuerpo. A su vez empezó a sentir un agudo e insoportable dolor en todos los huesos que se alargaban, se acortaban, se ensanchaban e incluso algunos parecían dislocarse entre chasquidos, crujidos y crepitares. Los ruidos emitidos por su anatomía quedaban apagados por los gritos de angustia que emitía. Además del sufrimiento que le estaba produciendo esa transformación ósea sintió como si miles de agujas intentaran atravesar su epidermis para salir hacia fuera. El vello comenzó a brotar de manera desmesurada y a una velocidad completamente anormal. Los ojos inyectados en sangre, la mandíbula desencajada mientras los dientes se agrandaban y agudizaban entre las sangrantes encías, las orejas recolocándose y alargándose. Entre las convulsiones, la zarpa desgarró la placenta derramando todo el líquido que contenía, liberando su nueva forma cubierta de empapados y chorreantes mechones. Gruñidos y aullidos rasgaron el silencio como las nubes rasgaron la luna...

miércoles, 28 de octubre de 2009

JACK "EL TACAÑO"


Hace un año por estas fechas hice una adaptación de la leyenda irlandesa de Jack O´Lantern. En ella se narra el origen de la tradición de tallar farolillos y lámparas en calabazas (nabos en su origen). Qué mejor ocasión para recuperarlo???... Apagad las luces, sentaros al calor de la chimenea y preparemonos para una pequeña historia, tan cierta... como que el mundo gira.... JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJA....

Hace muchos, muchos años, vivía en un pequeño pueblo un granjero llamado Jack, y al que sus paisanos llamaban Jack “El Tacaño”. La fama por su carácter era bien conocida no solo por sus convecinos si no también por los habitantes de toda la comarca. Si preguntabas a alguien cómo era Jack, te responderían que falso, mentiroso, huraño, desagradable, mezquino, intratable…en definitiva mala persona y con el alma tan sumamente negra como el carbón.

Hasta tal punto llegaba su manera de ser, que el mismísimo demonio se interesó por su persona. Una noche, en la víspera de la fiesta de “Samhain”, apareció en el pueblo de Jack un apuesto joven. Bebió y charló con él en la taberna del pueblo durante largas horas. Llegó el momento en que Satanás descubrió su verdadera identidad y reclamó su alma. Pero Jack, viejo zorro, le pidió un último deseo:

-No tenemos ninguno de los dos dinero para abonar la deuda por lo consumido. Si tan poderoso eres, ¡Conviértete en una moneda!

Dicho y hecho. El diablo se transformó en una moneda, y el viejo se la guardo en un bolsillo donde tenía un crucifijo. No dejó libre al ser infernal hasta que le prometió que le dejaría en paz durante un año.

Pasó el año, y el demonio volvió en la fecha señalada a cobrar su deuda. Pero nuevamente Jack le pidió otro último deseo:

-Tengo hambre, y mis piernas y brazos ya no me responden como antaño. Cójeme esa manzana de lo alto del árbol.

Así fue. El diablo trepó, y cuando estuvo en lo más alto, Jack talló en el manzano una cruz. Para poder bajar, Lucifer tubo que concederle el que no le molestaría en diez años y que jamás podría reclamar su alma para habitar los infiernos.

Pero antes de que se cumpliera el plazo establecido el viejo murió. Cuando se encontraba en las puertas del Cielo, San Pedro le negó la entrada por todas las fechorías que cometió en vida. También se dio la paradoja de que, debido al pacto al que llegó con el Diablo, tampoco podía ser admitido en el averno. Su condena fue, es y será vagar del Cielo al Infierno y del Infierno al Cielo toda la eternidad. Y su única luz, un farolillo tallado en un nabo (ahora una calabaza) con un carbón ardiendo dentro…De esta manera también ilumina el camino del resto de difuntos la víspera del “Samhain”, la noche de “All Hallow´s Eve”…

FELIZ HALLOWEEN


lunes, 26 de octubre de 2009

LA CRISIS


Esto ya comienza a durar demasiado... Cada vez más larga la cola del paro, más larga la cola de servicios sociales, más largas las colas para solicitar ayudas... Hubo tiempos peores, por supuesto, pero ya se empiezan a recordar aquellos de guerra y posguerra en los que era habitual el uso de cartillas de racionamiento. Después de quedarme en el paro y "comerme" los pocos ahorros que tenía, como el hambre aprieta, comencé a salir de caza. Esto me surtía de un buen lote de carne que limpiaba, preparaba y congelaba. De ella iba tirando. A su vez guardaba una cantidad que, a falta de papel moneda, cambiaba por alubias, pan, leche, verduras, algún pollo de vez en cuando. ¡La verdad es que hasta el momento no me puedo quejar!. Acepto lo que la gente puede darme buenamente y con eso...voy tirando.

Intento sacar el mayor partido a cada pieza. Algunas partes las pico y hago chorizos, embutidos, otras las ahumo, a veces las adobo. Digamos que la crisis, de dibujante, me ha convertido en carnicero. Cuando consigo carne, se lo comento a los vecinos; otras veces ellos me recuerdan que les tenga en cuenta para la próxima...

En ocasiones valoré la opción de capturar vivo algún ejemplar...Pero si no tengo apenas para mi, difícil iba a ser mantener vivo a alguno, además...¡ni hablar!, me traería muchas complicaciones. Casi es preferible el sacrificio en el instante y realizar el trueque por artículos de primera necesidad. Sin ir más lejos mi vecino, el de la puerta contigua a la mía, tiene un pequeño huertecito con tomates, pimientos, patatas, lechugas... Por lo general es el primero al que aviso y, a cambio de un par de kilos de carne, unas costillas, algunos huesos para hacer caldo y algunos chorizos, me surte de lo necesario para que yo pueda hacer los guisos o complementar cualquier otro plato.

El caso es que cada vez se hace más complicado salir de caza. No es sencillo salir con un arma y sin licencia. Si me pillara alguna autoridad me "coserían" a preguntas. Cada día he de irme un poco más lejos... Cada vez más municipios de los alrededores tienen más carteles buscando a los que desaparecen...y cada vez se sale menos por la noche... A ver si termina ya esta maldita crisis...

domingo, 18 de octubre de 2009

CONFESIÓN...



Hoy voy a hacer una confesión...Mi primer contacto con este mundo fue en un teatro...Un teatro llamado "Quod me nutrit, me destruit". Hay quien ya tiene referencia de su existencia, ¡Incluso quién presenció alguna de sus obras!.

Erik Leroux, hijo de Gastón, se encontraba gustoso de encontrarse a cargo de la sala. Bueno, realmente lo llevábamos a medias, pero yo permanecía en la sombra, así lo decidí. ¡Es gracioso!... el fantasma enmascarado era el que daba la cara mientras yo plasmaba mis relatos oculto en el anonimato.

En un principio el proyecto era emocionante, pequeñas obras oscuras, con un toque gótico, relatos de "miedo", algún que otro poema... Para mi era un reto el intentar plasmar sentimientos y ocurrencias emulando (modestamente, desde luego) a mis escritores favoritos...


Sin embargo, con el tiempo, comencé a sentirme absorvido por Erik. El demandaba un tipo de historias y yo sentía la necesidad de mostrar también otras. ¡No es que no me gustara lo que se exponía al público, no!, pero necesitaba algo más...

Erik...¡Ay, Erik!... Siempre serio, triste, meditabundo, correcto, distante...¡Pobre Erik!. Apareciste un día solo, inerte, muerto. A tu lado una simple carta manuscrita a modo de testamento. Todo apuntó a que se quitó él mismo la vida, eso era lo que explicaba esa nota. Y simplemente desapareció, como ese pequeño teatro que fue inmediátamente clausurado.

Hoy confieso. Lo que pareció un suicidio, realmente fue un homicidio... Si, hoy confieso... YO maté a Erik Leroux...


Miércoles, 21/01/2009
A LA ATENCIÓN DEL SEÑOR JUEZ:


A la atención del Sr. Juez:

No se si llegarán estas letras a alguien. En cualquier caso, sea este mi testamento; mi última voluntad. Últimamente me encuentro cansado, hastiado y con una melancolía que apenas me permite la posibilidad de separar mi cuerpo del viejo respaldo de este sillón. Pasan las horas. Conocedor del
fluir de los días por los sonidos o silencios absolutos que, cíclicamente, se desarrollan en las tablas del escenario y en el foso de los músicos. Orquesta, barítonos, sopranos, aplausos, pasos, bullicio...silencio. Sonidos de los ensayos y actuaciones que se realizan arriba, en el teatro, como si se tratara del melancólico eco de un fonógrafo, retumbando por las laberínticas galerías de mis subterráneos. Y lo que en un momento fue alegría, ahora es amargura porque me testimonia los torrentes de vida que corren en la superficie y , en contraste, la soledad y decadencia que se ha enquistado en mi morada.

Lo cierto es que no tengo a quien legar, y aunque tuviera tampoco podría recibir mucho de estas manos vacías. Únicamente unos textos. Unos relatos sin destinatario que realicé por matar las horas y por placer propio. Pero las caprichosas musas volaron hacia otras latitudes y en estos momentos mi alma no es tan fértil como antaño. Cuando me encuentren...si en algún momento me encuentran mi cuerpo y mi refugio, hagan lo que consideren con ellos...o con lo que la humedad, el moho, las ratas e insectos tengan a bien mantener intacto.

Ahora me dispongo a recibirla en mis labios. Belladona me obsequiará con su cálido beso y su frío abrazo. Dormiré, con su arrullo y al cobijo de su regazo, el sueño eterno. Quizás, algún día, mi espectro vuelva a pasear por estos sótanos haciendo honor al nombre que el pópulo quiso darme. Quizás, algún día, vuelva el fantasma a recorrer la ópera. Pero esto tan solo lo saben los hados...


Firmado:

Erik Leroux



In memoriam... Requiescat in Pace