EL INICIO DE LA ESTIRPE
Araziel y Lauviah convivieron entre toda la suerte de criaturas que surgieron por la gracia de los hacedores. Con el tiempo su convivencia y amor llegó a dar frutos. De su unión nacieron los gemelos a los que dieron por nombre Femeile y Omul.
Viata y Pasiune quedaron fascinados ante la perfección de los dos pequeños surgidos de la unión de ambos alados. Fue entonces cuando los primigenios decidieron otorgar un regalo más a los habitantes de esta tierra y, tomando como base la experiencia de la gran cantidad de seres que habían creado, decidieron hacer su obra más delicada. Nuevamente volvieron a desprender un pedazo de sus carnes que amasaron con la sangre que brotó de sus heridas. Mientras aglutinaban la mezcla sus mutilaciones fueron cerrándose inmediatamente hasta que no quedó ni rastro de ellas. La masa resultante fue dividida en dos para que ella moldease una a su imagen y él la otra. Cuando ambos terminaron sus figuras soplaron sobre ellas y con su hálito comenzaron a crecerles a ambas unas fuertes alas aunque de aspecto delicado y exquisito. Al igual que hicieran cuando crearon el huevo de Dragoste, cogieron un pellizco de sus corazones que volvieron a unir, amasar y fraccionar una vez combinada para introducir cada una de las partes en el interior de los pechos de sus figuras. En ese instante y como una convulsión abrieron los ojos de par en par tomando el primer aliento de vida.
Con los pequeños seres en sus manos se dirigieron a Piept. Allí, con sumo cuidado, sumergieron los pequeños cuerpos en el curso de Sange y el gran dragón les dio la bendición con una sonrisa, designándolos como El y Ea.
Contentos con su creación Viata y Pasiune se dirigieron hacia donde moraban Araziel y Lauviah y, con gran respeto, colocaron a los dos pequeños a la vera de Femile y Omul. Los unos con los cabellos negros como la noche, los otros rojos como el fuego.
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martes, 8 de diciembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
ApoCaLIPsiS V

EL NACIMIENTO DEL DRAGÓN:
La tierra habitada y plena de vitalidad, las aguas corrieron manteniendo y propiciando la vida dentro y fuera de ella, y los cielos fueron surcados en todas sus latitudes. Y aunque ellos velaran el transcurrir del tiempo de Araziel y Lauviah, quisieron entregarles otra ofrenda más. Un obsequio para ellos, para sus hijos y para los hijos de sus hijos.
Al igual que hicieron con su carne, cogieron un pedazo de sus corazones amasándolo y dándole forma hasta que se convirtió en una esfera perfecta. Sosteniéndolo ambos entre sus manos comenzaron a cantar. Este canto hizo que el interior del gran monte de Piept comenzara a agitarse con las vibraciones producidas hasta que su parte más profunda se derrumbó originándose lo que dieron en llamar Inima.
Cuando las paredes cayeron formando esa gran cúpula, cambiaron el tono de sus voces y las rocas desprendidas fueron virando su coloración y licuándose hasta tomar el rojo tono de la incandescencia y corrieron en forma líquida por dentro de la montaña formando lenguas a las que, en conjunto, nominaron Sange.
El contraste de los vapores del río con el aire que se acumulaba en el rocoso techo proveniente del exterior hizo que se originara una peculiar atmósfera que circulaba por toda la cúpula. Salía y entraba de la gruta. A este variable viento le otorgaron el apelativo de Oftatul.
Y colocaron ambos el huevo en el centro de la pétrea sala. Pasiune lo acarició brotando de él inmediatamente unas llamas que lo envolvían mas no le consumían. Acto seguido Viata sopló sobre el embrión, comenzando a resquebrajarse...
Y así fue que, aunque su espíritu hacía ya remotos tiempos que residía en el confín del mundo, nació Dragoste. Y el gran dragón habitó en el Inima, creciendo en sabiduría y poder al servicio de Araziel y Lauviah...y de sus hijos... y de los hijos de sus hijos...

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viernes, 11 de septiembre de 2009
ApoCaLIPsiS IV

LOS MUNDOS PARALELOS:
La tierra estaba baldía.Tan solo restos de ceniza y rocas. Apa-Ploaie vio desde lo más alto de los cielos el aciago horizonte y no pudo por menos que llorar.
En las rocas comenzaron a aparecer lunares oscuros que rápidamente desaparecían debido al calor contenido en ellas. Una, otra, otra...La frecuencia cada vez era mayor hasta que empezaron a cubrir el duro y agrietado revestimiento. Apa-Ploie emitió un sonido que retumbo por todos los confines del Reino de las Ausencias mientras que la oscura atmósfera era atravesada por su rabia en forma de quebradas y sinuosas culebrillas luminiscentes que buscaban el terreno. Y comenzó la tormenta arrastrando toda la inmundicia que quedaba en la superficie. Desde la gran montaña que se alzaba en el centro comenzaron a crearse torrentes y cascadas. Y llovió durante cuarenta periodos de luz con sus cuarenta periodos de oscuridad.
Cuando el espíritu aéreo dejó de derramar lágrimas se había formado, a escasa distancia de la falda del gran monte Piept, una extensa laguna a la que Pasiune y Viata llamaron Usa-Mondiale. Desde este lugar, partían ríos y arroyos hacía todos los puntos cardinales, desembocando en las orillas del mundo, donde se creó el gran mar de Usi-Libertate que cubrió la inmensa mayoría del terreno.
De pronto los titanes divisaron algo que se aproximaba por el cielo. Una forma que no se podía ver muy bien ni que era ni de donde sugía. Al descender y tomar tierra apreciaron que, lo que parecía una forma, realmente eran dos seres alados. Y tan bellos les parecieron que les concedieron los dones de sus nombres. La pasión y la vida hizo que él la abrazase y ella le asiera aun más fuerte si cabe. Araziel y Lauviah se entregaron al goce de sus cuerpos renacidos. El estrato se había embebido del líquido vital y mientras los dos dioses caminaban fueron dejando sus huellas en el reblandecido terreno. Allí donde pisaban, nacieron brotes de negras hojas, y alrededor de estos tallos, como ondas que convergían unas con otras, aparecieron plateados prados.
Viata y Pasiune se detuvieron para observar con sus oscuros ojos el nuevo paisaje. Y estando en la contemplación, se arrancaron un pedazo de sus carnes que juntaron. De la mezcla de ambas comenzaron a surgir animales que corrieron y se arrastraron por el suelo. De las herídas que se produjeron manó por unos instantes sangre; sangre que al combinarse a las orillas de Usa-Mondiale, se coaguló y formó los seres acuáticos que rápidamente se dirigieron hacia los ríos. Respiraron hondo al cerrarse inmediatamente sus laceraciones; a la par y expulsaron su aliento que al mezclarse generó, como de la nada, las más raras y bellas aves que emprendieron vuelo por todo el mundo.
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martes, 1 de septiembre de 2009
ApoCaLIPsiS III
ApoCaLIPsiS - ApoCaLIPsiS II

Y transcurrieron mil años tras mil años. La combustión se iba reduciendo a medida que todo era reducido a las simples cenizas. Nada. Un cielo rojo viciado por las nubes negras. Un paisaje prácticamente llano de un tono gris. Un sol oscuro. Su figura vacía, escuálida por la falta ya de todo sustento a causa del transcurrir del tiempo y su gran voracidad. Decrépito y con la piel ajada, reseca, agrietada…como el terreno que se extendía bajo sus garras. Pese a su aspecto deplorable mantenía un cierto aire solemne, grandioso, regio.
De entre las fisuras producidas en su dermis comenzaron a surgir pequeñas formas alargadas que se agitaban y retorcían, alargándose, encogiéndose en su desplazamiento hacia el exterior. Él se mantenía insensible mientras las larvas se desprendían cayendo al suelo o se prendían a su agostada carne mientras la devoraban. Bullían por toda su complexión como el agua en el punto de hervor. Acabó siendo completamente consumido. Tan solo quedaron los restos de una blanca osamenta cubierta en algunas zonas por jirones de cuero y la amalgama agusanada convulsionando.
Entre los despojos se crearon dos costras en forma de vainas, una blanquecina y otra rojiza. Y cuando el tiempo de fragua fue el conveniente se abrieron como fruta madura. De la vaina blanca surgió Pasiune y de la roja Viata.
La visión mutua provocó que se unieran en un beso. Del calor de su caricia el vapor de sus transpiraciones que le elevó a los cielos impregnando los oscuros nubarrones. Y de ese beso cálido nació Apa-Ploaie que se extendió a los confines del hasta ahora yermo terreno…

Y transcurrieron mil años tras mil años. La combustión se iba reduciendo a medida que todo era reducido a las simples cenizas. Nada. Un cielo rojo viciado por las nubes negras. Un paisaje prácticamente llano de un tono gris. Un sol oscuro. Su figura vacía, escuálida por la falta ya de todo sustento a causa del transcurrir del tiempo y su gran voracidad. Decrépito y con la piel ajada, reseca, agrietada…como el terreno que se extendía bajo sus garras. Pese a su aspecto deplorable mantenía un cierto aire solemne, grandioso, regio.
De entre las fisuras producidas en su dermis comenzaron a surgir pequeñas formas alargadas que se agitaban y retorcían, alargándose, encogiéndose en su desplazamiento hacia el exterior. Él se mantenía insensible mientras las larvas se desprendían cayendo al suelo o se prendían a su agostada carne mientras la devoraban. Bullían por toda su complexión como el agua en el punto de hervor. Acabó siendo completamente consumido. Tan solo quedaron los restos de una blanca osamenta cubierta en algunas zonas por jirones de cuero y la amalgama agusanada convulsionando.
Entre los despojos se crearon dos costras en forma de vainas, una blanquecina y otra rojiza. Y cuando el tiempo de fragua fue el conveniente se abrieron como fruta madura. De la vaina blanca surgió Pasiune y de la roja Viata.
La visión mutua provocó que se unieran en un beso. Del calor de su caricia el vapor de sus transpiraciones que le elevó a los cielos impregnando los oscuros nubarrones. Y de ese beso cálido nació Apa-Ploaie que se extendió a los confines del hasta ahora yermo terreno…
domingo, 14 de junio de 2009
ApoCaLIPsiS II

…Silencio. Tan solo se escuchaba el sonido del ardiente viento y el crepitar de las llamas. De repente la figura comenzó a descender por el montículo de restos cabeza abajo hasta llegar al suelo. Se alzó en sus miembros traseros, como una torre, y orientando la nariz hacia el cielo como un perro del infierno, comenzó a olisquear el aire que le llegaba mientras mantenía los ojos cerrados. Derecha… izquierda… arriba… abajo….describiendo círculos con su testa. Se detiene bruscamente y retiene la señal que le ha quedado. Con la cabeza alzada abre los ojos y los enfoca en el sentido donde le había llegado la señal olfativa que buscaba, y es que ciertas almas tienen un aroma especial. Aun quedaba algún superviviente. Patética sombra de lo que habían sido en vida, suplicaban con la mano alzada piedad entre llantos desconsolados. Una caridad que jamás habían tenido a bien mientras disfrutaban de esos bienes terrenos conseguidos desde la codicia, la ambición y la avaricia. Y la fría mirada de la bestia se clavaba estática e impasible en ellos. Abrió sus mandíbulas de par en par para apresar esos cuerpos sacudiéndolos con fuerza entre sus dientes hasta esparcir sus agónicos restos por todo el terreno. Por su barbilla chorreaba la sangre y escupió la carne junto con los machacados huesos que quedaban entre sus fauces. Ya había extraído lo que verdaderamente le nutria. Esas ánimas infectas, podridas, agusanadas, descompuestas, ulceradas, negras y egoístas que en su momento habían considerado haber hecho un buen pacto con él y que ahora, y durante absolutamente toda la eternidad, se encontraban incluso sin la posibilidad del arrepentimiento. Si el dolor fue grande en la agonía anterior a la muerte…Se iba a multiplicar en la infinitud…
viernes, 17 de abril de 2009
ApoCaLIPsiS

El paisaje era desolador. Sobrevolando con la vista, daba la impresión de que hubiera habido una explosión nuclear. Los restos de coches semifundidos se entremezclaban con el asfalto. Al fondo se apreciaba la negra silueta de los ruinosos edificios con las ventanas iluminadas por las llamas. Un viento, casi huracanado y ensordecedor, azotaba los árboles y empujaba a unas nubes oscuras cargadas de negro humo a una velocidad vertiginosa sobre el cielo anaranjado, lo que le confería un aspecto semejante al de un leño que está siendo devorado por el fuego en una chimenea. Por las calles trozos de materiales incandescentes y ceniza eran arrastrados sin poder lograr tocar el suelo…y en medio de ese calor insoportable, de esa atmósfera irrespirable de podredumbre, por detrás de los rascacielos y en lo alto de una montaña de escombros, se encontraba ÉL...una pálida y blanca silueta inmóvil, reposado, calmo, imperturbable; sus alas huesudas, membranosas y llenas de jirones se desplegaban hacia el infinito agitándose con parsimonia… con la mirada vacía y oscura como un agujero negro observaba arrogante y altivo su obra…


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