Y cuando ando por el bosque me rodean salivantes carnívoras flores. Surgen de retorcidos troncos en el rededor, esperando que tropiece y caiga. Pero hay una cajita de música que emite bellas nanas perdidas, como yo...y con la brisa viene entre suspiros y risas.
Las plantas alargan sus trepadores leños entre corrompidas hojas, olfateándome en este espeso boscaje. Pero abro la caja y surges... secando y resquebrajando lazados tallos que se retuercen como serpientes. Hay un hilo de plata que me une a ti.
Y de la caja fluye una luz que inunda las sombras de la espesura, como un rayo que se yergue hasta el infinito del atezado firmamento . En ella se bañan y jugetean miles de diminutas candelillas. Fijan su miradas desafiantes en los voraces pistilos. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombras y muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Lo dijo el poeta "He alcanzado el otoño total del pensamiento,/y es necesario ahora usar pala y rastrillo./Para poner a flote las anegadas tierras/donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas./¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,/hallarán en mi suelo, yermo como una playa,/El místico alimento que les daría vigor"
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lunes, 14 de diciembre de 2009
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