Un pequeño montoncito de arena y cemento, una llana, un montón de ladrillos, una paleta y un cubo con agua. Eso era lo que se veía en un rincón del sótano. Se puso manos a la obra preparando la masa, tras lo cual comenzó a hacer la pared. Ladrillo tras ladrillo, fue subiendo en altura hasta llegar al techo dejando una pequeña abertura en la parte alta. Se sentó a descansar comprobando que el muro había adquirido una buena resistencia.
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Pensó que no sería mala idea tomar un vino. Con una chaqueta de pijama que la quedaba enorme y dos copas de vino…jajajajajajajaa … ¡Menuda cara iba a poner Jorge al verla!. Y como creyó que era una magnífica idea se dispuso a bajar al sótano donde había una pequeña bodega.
Abrió la puerta por la que se accedía al subterráneo. Nada más hacerlo le sobrevino una arcada. ¿Qué era ese olor tan nauseabundo?. Tanteó la pared y encendió la luz. Bajó unos peldaños y se percató de algo nuevo. ¿Qué hacía esa pared en el lateral?...¿Y esos ruidos?. Daba la sensación de que algo rascaba por detrás. Puuuuf…¡El hedor era insoportable!. Terminó de bajar las escaleras y cogió una maza que había en un lateral, comenzando a golpear con todas sus fuerzas el tabique. A los cinco o seis golpes comenzaron a caer los ladrillos. De pronto, desde dentro, salto una rata y Laura dio un respingo hacia atrás… ¡Se le puso el corazón a mil !, pero empezó a reírse al verse subida en una vieja silla y con la maza en alto. Descendió y fue a asomarse por el hueco para ver que era aquello que habían metido allí las ratas para que produjera esa pestilencia dentro de su nido… Un pequeño montoncito de arena y cemento, una llana, un montón de ladrillos, una paleta y un cubo con agua…y al girar la vista un cadáver… ¡El cadáver de Jorge!, al que reconoció por aquella medalla que le regaló el día de su cumpleaños. El cuerpo, ya decadente y manchado con sangre coagulada, se mantuvo firme ante la espectadora. Sobre su cabeza una gran boca roja observaba a Laura amenazante. Y las nauseas que habían sido contenidas vinieron de repente en forma de vómito…El rostro lleno de lágrimas e histeria…Y una pregunta…¿Qué había podido pasar para que Jorge se autoemparedara?...

TRES AÑOS ANTES...
Un cubo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...¿Siete vértices?. Una, dos, tres, cuatro…cinco…y seis. Seis caras. Blanco. ¿Oyes algo?. No no oigo nada, tan solo mis pensamientos.¿Y qué ves?. Blanco, tan solo blanco. ¡Una puerta!...Blanca… ¿Quién nos mira?...Se ha ido, o tal vez no ha estado. Apoya la cabeza un rato, mira, es cómoda, suave, acolchada.Estoy cansado de estar aquí… ¿Porqué ríes si yo lloro?... Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Siete vértices. Los brazos cruzados sin más remedio. ¿No puedes estirarlos?. Los tengo ya dormidos, inmóviles, con hormigueo… Una, dos, tres, cuatro…cinco…seis caras, y la mía posada en una de ellas…JAJAJAJAJAJAJAJAJA …¡Siete!...JAJAJAJAJA JAJAJAA jajajaja…jajaja..ja... AAAaaaaaaaaggggg…Contéstame, dime, se sincero…Si tu eres yo, y yo soy tu…¿Quién esta más loco de los dos?
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Muchas veces huimos de posibles peligros... invisibles, imaginados. Sin embargo quizás el peor de los enemigos está dentro de nosotros mismos... y de ESE enemigo, nunca jamás se puede escapar... por mucho que te escondas...por mucho que intentes hacer la pared más alta con los más gruesos muros...