domingo, 24 de mayo de 2009

SEXTO CUENTO DEL DIABLO Y LA LUNA OSCURA: EL ANIVERSARIO

CUENTO ESCRITO POR DIABLO Y LUNA OSCURA
-Hola mi vida. Ya estoy aquí como todos los domingos. ¡Hoy he tardado un poco más!. Ya me perdonarás, pero es que en la floristería del barrio no tenían esas rosas que tanto te gustan, así que he ido a buscarlas un poco más lejos. La verdad es que son preciosas con este rojo tan intenso. ¿Sabes?....Te echo de menos. Ya, ¡ya lo se!... Te lo digo todos los domingos. Pero hoy te echo de menos especialmente… ¿Has visto que sol hace?. Hace un día como aquel en el que paseábamos por la playa. ¿Recuerdas?... Tu te reías de mi porque, mientras te miraba al hablar, tropecé y me empapé toda la ropa…¡Iba calado hasta los huesos!... ¡Pero como te reías!...Y el sol, a la tarde, brillaba en tus ojos y se reflejaba en tu pelo moreno como no queriendo acabar de esconderse en el horizonte… ¿Quién esperaría que, justo tres días después, esas risas se tornasen lágrimas?.... Mi amor…te echo de menos…y daría mi alma por volver a rozar tus labios aunque fuese tan solo una vez más… Por poder arrancarte de esta fría estancia de piedra…


- Si supieras mi amor cuánto me duele no poder ahora mismo acariciarte y, mientras lo hago, decirte lo mucho que te sigo queriendo. Claro que recuerdo esa tarde, y nuestras risas que prometían que todo iría bien simplemente porque estábamos juntos.

¿por qué sentí que en ese momento soltaste mi mano? ¿Por qué ahora sólo te veo a ti, y fuera de ti, todo es oscuridad? ¿Por qué cuándo no estás tengo frío?

Quisiera volver a esa playa, y sentir el sol suave sobre nosotros, detener ese momento y sentir de nuevo tu mano.

Díme ¿qué pasó? ya casi no recuerdo. Y el resto, eres tú y este dolor que sufro y ahora más, y dentro de un rato cuando no estés más.


-... que se ha convertido en tu morada eterna tras....... No se puede ir contra el destino. Y sin duda alguna ese día estaba escrito con pluma de dolor sobre negro papel. ¡Lo habíamos planeado tan bien!. Un día en velero, tu y yo solos visitando los acantilados...Y al amanecer lucía un sol esplendido. Fuimos al puerto con todo preparado y nos adentramos un poco en alta mar antes de dirigirnos a la zona prevista...Aprovechaste para broncearte un poco mientras la brisa te refrescaba. Después nos encaminamos hacia la zona del farallón, donde el agua era azul turquesa y había alguna que otra pequeña gruta a los pies de los gigantes rocosos. Al llegar tú estabas deseando zambullirte en las aguas. Nadabas, saltabas, me salpicabas...¡Cómo una niña traviesa! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA... Y como una niña traviesa y curiosa...entraste en una de las cuevas que viste...justo antes de que comenzara esa traidora tormenta que llegó sin dar ningún tipo de aviso...Hoy hace un año...y lucía un sol como este...

Sigue mi amor, no pares, recuerdo..

El sonido del mar y tu voz acariciando mi nombre. Creo que nunca fui tan feliz.

Quise ser como una niña y jugar al escondite contigo para seguir oyendo tu risa, y me adentré en una cueva y yo te esperaba, pero no viniste

¿por qué no viniste?.

Algo fuera cambiaba, el sol se ocultó y el agua se volvió fría, y yo gritaba tu nombre hasta que se ahogaron mis palabras, y a lo lejos vi tu mano.

Dime, dime, dime por qué recordar me está doliendo tanto.


-...Mi amor...un año...Y es como si hubiera pasado un siglo. Hoy he reunido fuerzas. La he buscado por todos los rincones de mi ser, la he acumulado y vengo a estar contigo. Y como tu recuerdo y la imposibilidad de tenerte ha envenenado mi ser hoy enveneno yo mi ser en revancha. Me echaré aquí, junto a tu lápida, para alcanzar pausadamente el sueño eterno que me lleve a tu lado. Cuando llegue junto a ti, te entregaré este ramo de rosas como la sangre...esas que tanto te gustaban. Porque aquel día, con las olas azotando el casco del barco, el agua arranco de mi mano la tuya al intentar retenerte deseperadamente...y contigo se quedó lo más preciado de mi ser. Hoy es un día especial porque volveré a pasear contigo...Hasta ahora mi vida...


Ahora lo sé y no lo he soñado. Fui yo la que te dejé, la que no tuve fuerzas para coger tu mano. Fui yo.

No te veo mi amor, no te siento, no quiero dejar de sentirte ¿por qué ?

Háblame, di mi nombre aunque sea por última vez.

¿dónde estás? sólo veo una luz que viene a mi. Tengo miedo.

Y ahora... TU

¿Qué hacemos?

No me lo digas, simplemente coge mi mano. No sabía lo mucho que te echaba de menos, hasta ahora. ¿Y esas rosas? ¿Son para mi?


4 comentarios:

Silvia dijo...

¡Aayyyyy! con el corazón encogido me habeis dejado... bueno, bueno... os ha quedado melancólicamente triste y muyyy romántico.

Besicos enormes guapetones.

H2O dijo...

Estoy en modo enganchada total a vuestros cuentos, y me encanta!!!
Gracias, y besetsssss :))

Noah dijo...

¡Muchas felicidades a los dos, Calavera y Diablito y Ana!

El relato está muy bien escrito y engancha hasta el final, pero es triste, aunque con mucho amor...

Calavera y Diablito, cielo, quería darte las gracias por tu apoyo del otro día, cuando me sentía tan mal.
Eres un sol.

Un cálido abrazo de Noah.

Alex dijo...

Os ha quedado muy hermoso.