jueves, 28 de mayo de 2009

SÉPTIMO CUENTO DEL DIABLO Y LA LUNA OSCURA: PREMONICIONES

CUENTO ESCRITO POR DIABLO Y LUNA OSCURA

Desde que murió su abuelo, sintió que algo había cambiado en ella. Todavía recordaba aquella noche, en que siendo niña, tuvo miedo de dormirse y les pidió a sus hermanos que dejarán la puerta de su habitación abierta para sentirles. Su abuelo había muerto y sus padres no estaban en casa.
Se quedó dormida y en mitad de su sueño, sintió un frió que la hizo despertar, y allí estaba él, en mitad del pasillo, mirándola con esos ojos vacíos. No pudo moverse, simplemente el miedo se apoderó de ella y lo único que pudo hacer fue cerrar sus párpados fuertemente. Al abrirlos, pasados unos segundos, su abuelo ya no estaba pero ella no dejaba de temblar. Nunca dijo nada

Se pasó años en la creencia de que aquel episodio había sido parte de un sueño, pero luego, en días de viento, oía voces que pronunciaban su nombre. Y otra vez, el miedo frío.

Otra noche soñó con un viejo con barbas blancas y largas que la miraba. Recordaba el sueño perfectamente, y una tarde de verano, pasados algunos años, se encontró con él, y era real. Al día siguiente murió.
Lo sabía, algo en ella no era normal, pero no sabía explicar el qué, hasta que aquel día, cuando oscureció y fue a dormir, soñó con un espejo. No se atrevía a mirar pero acabó por ponerse frente a él. En un principio el reflejo que se vislumbraba era la completa oscuridad para, poco a poco, ir formándose una etérea figura que se convertiría en su propio reflejo. Inicialmente no se reconocía porque había algo con lo que no terminaba de identificarse ella misma. Se miró a los ojos fijamente y no era su mirada. Al instante, la reflectante lámina se rompió en mil pedazos como una frágil capa de hielo al ser pisada. Despertó sobresaltada, sentándose en la cama, bañada en sudor y con las dilatadas pupilas fijas en la pared frontal. Unos instantes para sosegar su respiración entrecortada e intentar rebajar las palpitaciones. Se levantó de la cama para tomar un vaso de agua con el que humedecer un poco su reseca garganta...



Un café y unos cereales. Mientras se disponía a desayunar apareció su madre en la cocina. Se percató de las marcadas ojeras que se dibujaban en su rostro. No pudo evitar preguntarle a que se debían. "¿Has pasado mala noche hija?" le interpeló amorosamente. Sosteniendo la taza dudó unos instantes. Daba vueltas al azúcar del café y sin dejar de observar el líquido pasó a narrarle la pesadilla de la noche anterior. Su madre escuchó atentamente mientras reflejaba un cierto estado de nerviosismo. Sin embargo intento calmarla, tal vez para intentar calmarse a si misma también. Un protector abrazo y un largo beso en la frente. Tras este episodio, comienzo de la rutina diaria parapetándose en ella para intentar olvidar el mal trago nocturno.

Llegó a su trabajo intentando desprenderse de esa sensación, quizás sí, quizás la rutina haría que se sintiera como alguien común. Entro al ascensor, pulso el botón de la quinta y mientras subía se dio cuenta que iba apoyada contra el espejo, y se giró, pero respiro tranquila al comprobar que sólo estaba ella, y que uno de sus mechones se había soltado.

Casi le dieron ganas de reír. "sólo ha sido una pesadilla". Al salir del ascensor se encontró con un compañero


-Voy a por café, ¿te apetece uno?

No le dio tiempo decir que sí, su compañero ya estaba en el ascensor y detrás de él, en el espejo, aquel reflejo, tan igual a ella, pero sin serlo, igual que en su sueño. Al verlo, ella no pudo evitar palidacer y al cerrarse la puerta casi se desvanece en el vestíbulo mientras su cabeza no dejaba de repetir "Me estoy volviendo loca".

Camino como pudo hasta su mesa entre buenos días que apenas llegaba a oír.

No podía concentrarse y sintió que la faltaba el aire. Decidió ir al baño y enfrentarse a su miedo, y al llegar allí la estaba esperando, en cada uno de los espejos. Quiso mirarla de frente, preguntarle quién era, y al ir a tocar el espejo, el reflejo desapareció.

Vio su cara, estaba pálida, no no podía quedarse ahí, y salió corriendo del edificio. Cogió su coche y decidió regresar a su casa. Había mucho tráfico, era hora punta. Su estado alterado hizo que se le cayeran las llaves un par de veces antes de poder abrir el coche; su pulso era acelerado, sus manos temblaban como casi el resto del cuerpo; la respiración agitada y ese sudor frío empapándola a pesar de la temperatura agradable que hacía. Consiguió acertar por fin con la cerradura; arrancó el coche sin ni siquiera colocar el retrovisor que había metido al aparcar el coche; salio acelerada, casi derrapando, un coche que venía en ese momento tuvo que frenar en seco para no colisionar con ella. En su cabeza los ruidos de la calle, la gente andando, el griterío de los niños, los motores de los coches, el rugir de los tubos de escape, el de las motos, el claxon del coche de al lado, su mirar nervioso sin ver, su mano en la frente, la respiración agitada, su pulso acelerado, la cabeza dando vueltas, estado de mareo, la nausea, el conductor de al lado increpándola, señales, humo, gritos, gritos y más gritos, paso de peatones, semáforo, ¡ROJO! y una mujer que cruza corriendo como si huyese de algo justo ante ella, frenazo en seco, chirriar de ruedas, el sonido de un fuerte golpe, un grito desde la acera y un cuerpo rodando por su capó para caer inmediatamente delante de su vehículo… Por un segundo sus manos quedaron agarrotadas en el volante…incapaz de soltarlo. Abrió la puerta con el rostro lleno de lágrimas. El cuerpo yacía inerte en el asfalto mientras un gran grupo de gente salía corriendo y rodeaba la escena murmurando… Se agachó y giró levemente a la chica atropellada. Su cara se quedó más blanca aun de lo que estaba hasta el momento. Se vio a ella misma…o al menos parecía. Era asombroso…dos gotas de agua. Si no fuera porque la miró a los ojos fijamente y no era su mirada. Y la chica atropellada, en el suelo rodeada de un charco de sangre con los ojos desorbitados, solo consiguió balbucear “ahora se que no era tan solo una pesadilla….que no era yo”

5 comentarios:

Yaiza dijo...

Te digo lo mismo que le he dicho a Ana.
JODERRR!!! de verdad buenísimo.
Me ha encantado, me ha atrapado de principio a fin.
Seguir así.
Besitos.

ana dijo...

La verdad es que como siempre ha sido un placer escribir contigo.

Cada día me gusta más. Diabloooooo ¿no me habrás lanzado ningún endiablamiento? ja ja ja ja ja ja ja ja.

Y el Próximo ¿de qué va a ser?

Un besitoooooooooooooo

Silvia dijo...

Muy bonito como siempre... es lo que tienen los espejos cuando se rompen...
Besicos

Pezezita dijo...

Si que engancha... y es muy dinámico... se lee rápido... (a mi me pasa que quiero saber rápido cómo sigue... y sin darme cuenta me salto líneas... y claro... tengo que releer porque me pierdo...)

Por cierto... yo tuve una temporada... y no hace muchos años... que me daba miedo mirar a los espejos de noche... o en penumbra... (bueno... miedo... respeto que queda más bonito...) porque pensaba que no iba a ver mi reflejo... sino el de alguien querido que no vivía ya... (no sé qué película vería...)

Muxutxuak para my kinder... y la kinder-co-escritora... que lo hacéis muy bien...

(unas líneas por encima de la segunda imagen... tenéis un vaso escrito con "b"... y querido kinder... vamos a tener que hacer un día un tutorial de los les las... jejejeje... que yo me vuelvo loca leyendo... hablando y escribiendo)

CG: "Calavera y diablito" dijo...

Yaiza...Graciaaaas...JAJAJAJAJAJAAJAA...UN Un poquito de suspense intentando sorprender...

Alo...Lo mismo digo....Endiabamiento ninguno...jajajajjaajja...el proximo??? veremos que me toca...

Silvirena...Lo bueno es pasar de un lado a otro...

Mi Kinder...sabes que los espejos son puertas a otros mundo??? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJA...Corregido el fallo...Tutorial de les y las??? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJA

Besos, Besitooooos, Besicos y MUXUTXUAK