Primer post...primer blog. Y es por eso que a pesar de sus posibles imperfecciones le tengo un cariño especial... como al monstruo...

Él no había pedido nacer. Su llegada a la vida quizás incluso fuera más dolorosa que la de ningún otro ser, y su incapacidad de hablar no le permitían explicar hasta que punto fue así. Desde el primer momento sintió el rechazo de su padre y, seguidamente, el de el resto de la sociedad…Pero para él el más doloroso siempre sería el sentimiento de la persona que le había traído al mundo, abandonándole acto seguido… despreciándole … tratándole como un despojo.
No tenía la culpa de su aspecto, el cual no pasaba desapercibido y arrancaba gritos y muecas de horror en el mejor de los casos, cuando no era un ataque de violencia hacía su persona. Sin embargo, pese a que esa imagen pudiera hacer pensar sobre su poca capacidad de raciocinio, era alguien sumamente inteligente. Aprendió solo a hablar…y a leer…a amar…y sobre todo a odiar. A odiar por tener que llevar una vida de continua huida, de ocultamiento, de soledad.
Dado que sentía que no podía entregar a nadie todo su amor, todos esos buenos sentimientos que su corazón albergaba, ante esa desesperación, con un fondo casi incestuoso, exigió a su padre bajo amenazas que le consiguiera a alguien con quien no sentirse solo en la soledad. El padre no lo cumplió…simplemente intentó destruirle…y se destruyeron mutuamente…Se persiguieron el uno al otro en una locura de venganza que culminó en los confines de la tierra. Sus muertes fueron frías, en la más absoluta nada…Y él murió con la persona que más había odiado en el mundo, pero a la que en el fondo más había amado.
Su padre se llamaba Víctor…Víctor Frankenstein. ¿Y él? Simplemente “monstruo”, “demonio”, “criatura”… Él no había pedido nacer y no tuvo derecho ni a un nombre. Y yo me pregunto: ¿Quién es el monstruo?...


