
Creo, sin duda, que deberías saber una verdad que nos ha sido oculta durante siglos. Vivimos, comemos, trabajamos, amamos...ignoramos. Tu mente no alcanzaría, ni tan siquiera por un momento, a imaginarlo. Y es que esto es tan cierto como que la tierra gira. Has de conocer, aunque no lo creas, que nuestro subsuelo se encuentra oradado en lo más profundo como si de un queso emmental se tratara. un laberinto de túneles convergen y divergen por toda la geografía interior desde algunos siglos atrás.
¿Cómo ha llegado a tan laberíntico estado?. Hacia finales del siglo XVII cuatro hermanos, un varón y tres hembras caracterizados por un narcisismo sin límites, sobrepasando las fronteras de la enajenación, desaparecieron como si se los hubiera tragado la tierra. Y aunque la tierra no les engulló, si que les sirvió de secreta madriguera ya que en su interior se dedicaron al único fin por el que parecía que hubieran venido al mundo... amarse entre ellos ante la incapacidad de amar a los demás.
Lógicamente esas noches de placer desmedido dieron sus frutos. Rara era la ocasión en que si una de las hermanas no se encontraba recién parida no se hayase otra comenzando la gestación de un nuevo vástago. De tal manera se sucedían los acontecimientos que, los cuatro protagonistas, encontraron su propio reflejo en sus descendientes y, así mismo, la capacidad de entregarse a los placeres de la lujuria con algunos individuos más.
Y mantuvieron relaciones padres con hijos, sobrinos con tías, hermanos con hermanas... En cuanto los descendientes conseguían una mínima madurez sexual, abrían las puertas a la posibilidad al nacimiento de una nueva generación. Tanto fue así que llegó un momento en el que la mezcla de su sangre fue tan turbia como difícil definir el parentesco que unía a unos con otros.
Mientras, con el paso de los años la aldea, arriba, se iba convirtiendo en un pueblo y de pueblo en una pequeña ciudad con su cotidianidad, sus idas y venidas, su gente trabajando...
Abajo, en las entrañas, se multiplicaban los pasadizos para ir albergando a los hijos de los hijos de los hijos... Los que sobrevivían, porque has de tener en cuenta que llegó un momento en que las mutaciones de los genes fueron cada vez mayores, los nacidos muertos eran casi más cantidad que los que sobrevivían, y los que sobrevivían iban arrastrando estigmas y deformaciones... Anemia, hemofília, talasemia... falta de miembros, ojos bicolores, síndrome de Rett... Y cuando uno de ellos nacía muerto, al final terminaban por devorarlo. Cuando alguno terminaba sus días, tras una breve vida debido a sus problemas congénitos, era digerido por la comunidad. Tampoco había ratas y el resto de animales evitaba rondar cerca de las disimuladas salidas al exterior de sus guaridas. Alguna vez que otra desapareció algún cadáver del cementerio, culpándose al desconocido vándalo de turno...
¿No lo sabías?...Has de saberlo, aunque no lo crea. Nuestro subsuelo se encuentra oradado en lo más profundo como si de un queso emmental se tratara. Y es tan cierto... COMO QUE LA TIERRA GIRA...


