
Por la senda que atravesaba
el bosque espeso y oscuro
iba caminando a paso seguro
una damita mientras cantaba.
Saltaba de aquí a allá animada
por aquel camino pleno de flores,
mientras en ramo de mil colores
recogía de ellas la más perfumada.
Siendo amenizado con ese cantar,
para abreviar el trecho del viaje
fue que vio a lo lejos un personaje
de peculiares ropas, aspecto y andar.
"Buenas, ¡Ande usted con Dios!"
le deseó la rapaza al llegar a su lado,
a lo que contestó así el saludado
"¿Yo?. Lo dudo mucho. Andad vos"
Aun extrañada por la manera,
sobre sus andares quiso indagar,
y por ello no dudó en preguntar
"Señor, ¿A qué se debe su cojera?"
Notó el caballero cierta lástima,
más él no buscaba ningún consuelo
"Señorita, se quebró al caer del cielo.
Se rompió la pierna...como mi alma"
Nuevamente la niña quedó pensativa
ante las respuestas del extraño varón
pues para caer del cielo no veía razón
ni la acción con resulta tan negativa
Y fijando su mirada en el terroso suelo,
deliberando el como y el porque fue
alcanzó a ver pezuña en lugar de pie
exclamando "!Dios!, !El diablo cojuelo!"
Y el diablo esbozó una tenue sonrisa
levantó su sombrero y reverencia hizo
asomaron los cuernecillos entre su rizo
y siguió su camino sin pausa, sin prisa...


