
Naciste de estirpes eternas y malditas; de Licaón y de Lilith. Fruto prohibido de amor prohibido e imposible. De madre loba y padre alado. Ambos rebeldes expulsados de sus clanes herméticos y estancados en sus leyes.
En la soledad del destierro, tus amantes y amorosos progenitores, te narran cuentecillos del inframundo… tararean nanas perdidas…olvidadas; mientras descansas en tu cuna de piedra tallada, plagada de líquenes y malvas y Selene ilumina tus góticos sueños. Sueños que no por oscuros dejan de ser más bellos. Sueños de tribus mutantes injuriadas.
Árboles negros y negros mausoleos silueteados sobre la gran esfera blanca de un cielo negro. El firmamento salpicado de luceros refulgiendo ante tu presencia. La brisa trae aromas de espinosas flores con aterciopelados pétalos azabache que se enredan en abrazos con la yedra de los muros mientras nocturnales mariposas se posan en tus pequeñas manos.
Descendiente de las razas de noche que se mantienen ocultas en camposantos cuyos ángeles estáticos vigilan tu reposo. Duerme calmo pues ni los hijos de Adán, ni los que habitan arriba, ni los que habitan abajo osarán hacerte ningún mal…



