……………………………………….
¡Por fin!. Después de estar un mes alejada de casa llegó a la ciudad. Se bajó del coche y miró a su alrededor. Nada había cambiado pero parecía todo nuevo. ¡Es esa sensación que tienes cuando estas una temporada fuera del hogar!, aunque debería estar acostumbrada porque se pasaba los meses entre aviones, trenes y coches. Antes de pasarse por su casa fue a ver a Jorge. Por lo general solo podía compartir algunos ratos por videoconferencia y, la verdad, es que cada vez se le hacía más duro el estar con tierra de por medio. Sacó las llaves y abrió la puerta del adosado con una sonrisa de oreja a oreja imaginando la cara que iba a poner al verla. En está ocasión, ni tan siquiera el ordenador pudo suplir esas carencias ya que, por mucho que lo intentó, no tuvo más que problemas para conectarse, al igual que con las llamadas de teléfono. Es por eso que no pudo avisarle de que llegaría con un par de días de antelación.
Miró por toda la casa sigilosamente…de puntillas para darle el susto. El salón, la cocina, la habitación…¡Pero nada!. Tal vez Jorge había salido, así que decidió esperarle cómodamente. Se quitó los zapatos de tacón de camino a la habitación, resoplando por el alivio que le supuso después de tantas horas de viaje, y se acabó de desprender de la ropa de ejecutiva que llevaba. Cogió del cajón una chaqueta de uno de los pijamas de su pareja y en los pies unas zapatillas que eran como cuatro números más grandes.Pensó que no sería mala idea tomar un vino. Con una chaqueta de pijama que la quedaba enorme y dos copas de vino…jajajajajajajaa … ¡Menuda cara iba a poner Jorge al verla!. Y como creyó que era una magnífica idea se dispuso a bajar al sótano donde había una pequeña bodega.
Abrió la puerta por la que se accedía al subterráneo. Nada más hacerlo le sobrevino una arcada. ¿Qué era ese olor tan nauseabundo?. Tanteó la pared y encendió la luz. Bajó unos peldaños y se percató de algo nuevo. ¿Qué hacía esa pared en el lateral?...¿Y esos ruidos?. Daba la sensación de que algo rascaba por detrás. Puuuuf…¡El hedor era insoportable!. Terminó de bajar las escaleras y cogió una maza que había en un lateral, comenzando a golpear con todas sus fuerzas el tabique. A los cinco o seis golpes comenzaron a caer los ladrillos. De pronto, desde dentro, salto una rata y Laura dió un respingo hacia atrás… ¡Se le puso el corazón a mil !, pero empezó a reírse al verse subida en una vieja silla y con la maza en alto. Descendió y fue a asomarse por el hueco para ver que era aquello que habían metido allí las ratas para que produjera esa pestilencia dentro de su nido… Un pequeño montoncito de arena y cemento, una llana, un montón de ladrillos, una paleta y un cubo con agua…y al girar la vista un cadáver… ¡El cadáver de Jorge!, al que reconoció por aquella medalla que le regaló el día de su cumpleaños. El cuerpo, ya decadente y manchado con sangre coagulada, se mantuvo firme ante la espectadora. Sobre su cabeza una gran boca roja observaba a Laura amenazante. Y las nauseas que habían sido contenidas vinieron de repente en forma de vómito…El rostro lleno de lágrimas e histeria…Y una pregunta…¿Qué había podido pasar para que Jorge se AUTOEMPAREDARA?...



